Cómo elegir un colchón

Elegir un colchón

Saber cómo elegir un colchón no es tarea fácil ya que los colchones pueden ser de muchos tipos, de distintos materiales, con diferentes grados de firmeza y todas estas combinaciones hacen complicada la elección.

Dormir en un buen colchón aumenta mucho la calidad de vida y el descanso, pero la oferta es tan variada que cuesta decidirse por ello es importante conocer qué aspectos son fundamentales para saber cómo elegir un colchón. Además, los precios son muy dispares, entre los modelos más sencillos y los más sofisticados pueden oscilar alrededor de 1.000 euros.

Aspectos a tener en cuenta para elegir un colchón

Forma de dormir

  • Si duermes boca arriba, en posición supina, sobre la espalda, debes escoger colchones duros.
  • Si duerme de lado, te puede convenir un colchón de menor firmeza, que permita al hombro hundirse levemente, hasta encontrar una posición cómoda.

El peso

  • Si pesas bastante, necesitarás colchones firmes, que ofrezcan buena sujeción. En un colchón blando te hundirías en exceso.
  • Las personas más ligeras necesitan también colchones de mayor flexibilidad, que se adapten a su forma para repartir mejor el peso.

Movimientos durante el sueño

  • Si te mueves mucho mientras duermes te conviene un colchón algo más duro que te permita girarte sin esfuerso. En un colchón blando te hundirías demasiado, y te costaría girar, lo que resulta incómodo.

Temperatura ideal

  • Si pasas calor, sudas con facilidad o vives en un lugar cálido, los colchones de muelles pueden convenirte más, pues se ventilan mejor y son más frescos.
  • Si eres friolero o vives en un lugar frío,  los modelos de espuma, de látex o de material viscoelástico guardan más el calor.

Otras cuestiones

  • Si deseas una base articulada, necesitas un colchón flexible (de espuma, de látex o de muelles embolsados).
  • Si eres alérgico al polvo o asmático, se recomienda usar un colchón de espuma o de látex con una funda lavable (salvo que seas alérgico al látex).

Un buen colchón debe repartir el peso del cuerpo de la manera adecuada. Debe ser lo suficientemente firme para sostener bien el cuerpo, pero no tanto que resulte incómodo. Se ha extendido la idea de que un colchón duro es siempre lo mejor para la espalda. No es así: en último término, la dureza, o mejor, la firmeza del colchón es una cuestión de preferencia personal, y de peso.

Un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral, boca arriba y alineada mientras duermas de lado.

  • Si el colchón es demasiado duro, no se adapta al cuerpo. Esto por un lado permite una mejor aireación, pero por otra hace que el peso del cuerpo no se distribuya adecuadamente por toda la superficie del colchón. En colchón rígido, la espalda no se adapta.
  • En un colchón demasiado blando, el cuerpo tiende a hundirse. Esto presenta distintos problemas: la sensación de calor aumenta, porque no circula el aire, y por otro lado la columna vertebral y la espalda no están bien sujetas, ni al dormir boca arriba, ni de lado. Con un colchón blando, la curvatura de la columna se ve afectada.

Consejos para probar el colchón antes comprarlo

Túmbate de espaldas y pasa una mano entre la zona lumbar y el colchón: si hay demasiada holgura el colchón puede ser demasiado rígido para tus características. Si la mano no pasa, el colchón es demasiado blando y el cuerpo se hunde en exceso.

Si duermen juntos en una cama doble dos personas con pesos y costumbres muy distintas, se puede optar por dos colchones unidos, cada uno adaptado a las condiciones del usuario. No obstante, un colchón de látex o uno de muelles embolsados mantendrán igualmente la independencia de movimientos.

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